GESTIONAR LAS EMOCIONES

GESTIONAR LAS EMOCIONES

Que importante es saber gestionar las emociones, para ello, una de las cosas más importante es saber reconocerlas o mejor dicho, saber identificarlas.

Primero veamos que se entiende por emoción, se entiende por emoción el conjunto de reacciones orgánicas que experimenta un individuo cuando responden a ciertos estímulos externos que le permiten adaptarse a una situación con respecto a una persona, objeto, lugar, entre otros.

La palabra emoción deriva del latín emotio, que significa “movimiento”, “impulso” nombre que se deriva del verbo emovere. Este verbo se forma sobre movere (mover, trasladar, impresionar) con el prefijo e-/ex- (de, desde) y significa retirar, desalojar de un sitio, hacer mover.

Desde este significado podemos decir que la emoción es impulso.

Siempre que hay una emoción hay un movimiento, si no hay movimiento, nos paralizamos, como cuando hay un miedo muy profundo que te hace paralizar, que también está bien, porque imagínate:

Cuando vas caminando por la calle, y escuchas un ruido muy fuerte que viene un camión, y te paras, esa reacción de pararte, te ha ayudado a que el camión no te atropelle, por lo cual no hay que ver el miedo como algo 100% malo, el miedo nos protege del peligro, nos ayuda.

Si te das cuenta la psicología siempre se ha interesado por las emociones, porque éstas influyen en nuestro pensamiento, nuestra conducta e incluso nuestra salud mental.

Es por eso por lo que escuchamos tanto hablar de regular emociones, o gestión emocional y estas frases nos resultan cada vez más familiares, aunque no sepamos exactamente qué hacer con ellas.

En muchos estudios está demostrado que la inteligencia emocional mejora nuestro bienestar y nuestro rendimiento.

Primero también tenemos que entender que las emociones no son malas ni buenas, están para protegernos, las emociones es una bisagra que une la parte física con la espiritual, no son una debilidad sino una ventaja, favorecen la realización personal, la emoción se pone en contacto con los dos componentes de la naturaleza humana: cuerpo y alma, dejar hablar a las emociones es dar la palabra al cuerpo.

La PNL (Programación Neurolingüística) afirma que las emociones siempre aparecen tras los pensamientos y que dan lugar a acciones que suponen unos resultados.

Pensamiento => Emociones => Acción => Resultado

Eso significa, que si hay un estímulo que genera un pensamiento, este te lleva a una emoción que hace que actúes de una manera u otra. Por lo cual las emociones son portadoras de información que nos van a decir qué es lo que necesitamos ante las diferentes situaciones que ocurren en nuestra vida.

Cuando la alegría aparece, lo mejor es que dejes que se exprese, si necesitas contarlo a todo el mundo tu alegría, hazlo, deja que sea como es.

Cuando la emoción negativa aparece, hacemos lo mismo: dejamos que se exprese y sea como es. Sin apego y sin rechazo. Sin tratar de aferrarnos siempre a lo cómodo y sin tratar de reprimir lo incómodo.

Dejar que las emociones se expresen y fluyan. Esta es la clave del equilibrio emocional. Que tengas rabia, no significa que tengas que gritar en el momento o pegar a alguien en ese momento, sino darte cuenta de que existe esa emoción, obsérvala, y cuando sea el tiempo de expresarla, lo haces, sales a correr, gritas, golpeas una almohada y así gestionas la emoción.

Después observa de dónde ha venido esa emoción y qué pensamiento la produjo. Por eso, la clave del equilibrio emocional está en la mente, nuestra percepción e interpretación de lo que nos sucede genera cambios en la química corporal, cuando las emociones incómodas emergen, debemos adoptar una actitud mental correcta en la que no las rechacemos, pero tampoco debemos sentimos desbordados.

Si adoptas una actitud derrotista y victimIsta («no puedo, pobre de mí, no sé qué hacer, qué injusto…»), llevas otro sentimiento a la emoción, el de sentirse ansioso, y activaremos de nuevo la respuesta de amenaza en el sistema nervioso que liberaría la hormona del estrés, por lo cual los sentiríamos aun peor y nos encontramos en un círculo vicioso, y esto conlleva a consecuencias para la salud de nuestro organismo.

Pero si permanecemos en una actitud receptiva y nos vemos capaces de sobreponernos a esos sentimientos de frustración, encontrando soluciones, y no sentirnos víctimas, nos llevará a un equilibrio de mente y cuerpo.

¿Como podemos ser dueños de nuestras emociones y comprenderlas?

  1. Incorporando en nuestro día a día la práctica de Mindfulness, con ella aprendes a observarte, sentirte y responder sosegadamente ante el constante flujo de emociones en tu día a día.
  2. La figura de un Coach en tu vida, te ayudará a reconocer y a regular las emociones, esta sería una segunda herramienta para gestionarlas.
  3. Permitirnos que las emociones fluyan libremente, sin rechazarlas y sin dejarnos arrastrar por ellas, y sin reaccionar de forma ciega y apresurada.

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