LA AUTOCONCIENCIA Y EL AUTOESTUDIO

LA AUTOCONCIENCIA Y EL AUTOESTUDIO

¿Cómo se cultiva la autoconciencia?

La reflexión, introspección y el estudio constante son los pilares de svadhyaya. Dejar de hacer e invertir tiempo en ser.

¿Cómo puedes reflexionar sobre quién eres y generar intenciones sobre quién quieres ser cuando siempre estás corriendo, intentando ponerte al día con tu vida?

No puedes desarrollar plenamente tu potencial sin ser consciente: de falsas suposiciones, de tu responsabilidad sobre un tema difícil o de hábitos que no te sirven. Este estado de conciencia combinado con el anhelo de un estado más deseable es el origen de un cambio positivo.

Con Tapas hemos movilizado la energía a través de una disciplina con apasionamiento; ahora hay que darle una dirección a esa práctica. Sí, es importante caminar, pero hay que iluminar el camino para no perdernos. Svâdhyâya es la brújula y el timón del barco para encontrar el puerto deseado. Escribe Julián Peragón Arjuna.

Definición de svâdhyâya:

Sva significa “uno mismo” y adhyâya, “estudio”, por lo que la traducción literal de svâdhyâya es “el estudio de unomismo” o, como dice Desikachar en el primer aforismo de Sâdhanapadâh, el segundo libro del Yoga Sûtra, “la capacidad de examinarnos a nosotrosmismos”.

Svâdhyâya es la toma de conciencia de la existencia de uno mismo. Y, claro, ese uno mismo puede ser un puente o un obstáculo. La primera comprensión es que, de entrada, cada uno de nosotros es un punto de vista. La realidad está filtrada por nuestros gustos y por nuestras creencias, por nuestros miedos y, cómo no, por nuestras ilusiones.


Darse cuenta de que ese punto de vista está condicionado es el principio de la liberación. En nuestra cabecita no hay un sólo yo, hay muchas voces. El carácter tiene muchas capas de sedimentación y empieza desde el nacimiento, o antes incluso.

Podríamos verlo como un estudio autodidacta, en el que nosotros mismos nos implicamos, disciplinamos y buscamos nuestros temas de estudio

Cuando estamos sobre el mat, en nuestra clase de yoga, es un excelente momento para comenzar la práctica de Swadhyaya. El asana es una herramienta de conocimiento del yoga. Es una instancia ideal, solos con nuestro cuerpo, nuestra mente con todo su contenido, sin lugar donde escaparse. Sin whatsapp, ni TV, ni tráfico que nos distraiga es una oportunidad inigualable para encontrarnos con nuestro yo real. Lo que descubramos sobre nosotros allí, no nos lo dirá nadie, será producto de nuestra propia experiencia. Y ahí reside, justamente, el valor de esta enseñanza.

En la clase, siempre comenzamos observando nuestra respiración, nuestras tensiones. La práctica de este Niyama consiste en ahondar la observación poniendo atención a todo lo que ocurre aquí y ahora con nosotros. Por ejemplo, cómo reaccionamos cuando un asana nos resulta dificultoso, y cómo lo hacemos cuando llegamos cómodamente a la postura, cuáles son los pensamientos y emociones que aparecen y qué situaciones los disparan, si podemos enfocarnos en nuestra práctica o si, en cambio, somos tomados todo el tiempo por lo que ocurre alrededor.

¿Qué me impide relajarme? ¿Por qué está entrecortada mi respiración?

La propuesta de Swadhayaya es mantenernos con una actitud de pregunta hacia nosotros mismos. No es una pregunta de interrogatorio. Es una pregunta que surge del anhelo de conocernos de verdad, de saber quién está detrás de toda nuestra neurosis. Disponernos a vernos sin prejuicios, como si fuéramos una persona que acaban de presentarnos, de la cual aún, no sabemos nada. La recolección sin juicio de todos estos datos resulta una valiosa herramienta para empezar a saber quiénes somos en verdad.

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