LA ACEPTACIÓN

LA ACEPTACIÓN

En este año y en los últimos días, una de las cosas que he aprendido y he estado cultivando es la aceptación y la paciencia, estas dos son actitudes que se trabaja mucho en el Mindfulness.

Debido a las circunstancias que estamos viviendo, veo que cada vez es más difícil aceptar cosas, nos enfurecemos si sucede algo que no es cómo nosotros queremos. Yo no quiero decir que hay que aceptar todo, la diferencia es el  como acepto lo sucedido.

Me imagino que has leído o escuchado sobre Mindfulness (Atención Plena o Atención Consciente), y sabrás que es mucho más que meditación. Es una manera de relacionarse con el mundo poniendo el foco de nuestra atención en el presente, en el aquí y ahora, en sentir lo que estamos sintiendo en este mismo instante.

Como decía al principio una de las actitudes que aprendes con el Mindfulness es la ACEPTACIÓN. Aceptar lo que te ocurre, sea bueno o sea malo. Aceptar sin juzgar, aceptar con amabilidad hacia nosotros mismos dándonos derecho a sentir.

Ya escucho a muchos de vosotros diciéndome, «pero cómo puedo aceptar que estemos en la situación en la que estamos y el gobierno no hace nada, la economía etc., o mi madre se esta muriendo, yo no puedo aceptar eso», Desde el punto de vista del ego y desde el juicio, muchas de las situaciones que escucho de vosotros son difíciles de aceptar, soy consciente de ello.

No obstante, hay una frase que me encanta y seguramente conoceréis: El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional.

¿Qué nos dice esta frase? Yo la veo como que el dolor existe es parte de nuestra vida, y todo depende de como nosotros afrontamos el dolor, vamos a sufrir o no, por ejemplo, sufrimos, porque envejecemos, porque vamos a morir, porque nos enfermamos, y son cosas que no puedes hacer nada ante ellas, solo tu actitud ante ellas, y por lo cual lo mejor es aceptar que en la vida existe ese dolor que es inevitable 

Sufrimiento, nos lo producimos nosotros al pensar sobre el dolor, al elaborar y no aceptar el dolor. Es evitable y no tenemos por qué aceptarlo, aunque tendemos de forma espontánea a producirlo.

Ejemplo: tras la muerte de la pareja pensaremos, “Jamás podré volver a ser feliz, nadie me querrá como él, la vida no vale la pena”

En el libro de Javier García Campayo y Marcelo Demarzo: Manual Práctico Mindfulness curiosidad y aceptación, se habla de una ecuación del sufrimiento, y a mi me hizo entender bien eso:

Dolor x Resistencia (no aceptación) = SUFRIMIENTO

Por ejemplo, el mismo dolor que podemos sentir cuando nos ponen una aguja en las encías (digamos que es un dolor intensidad 7 sobre 10) nos produce un sufrimiento menor cuando aceptamos el dolor y no nos resistimos a que el dentista nos pinche, y sin embargo cuando se trata de una tortura que nos aplica un secuestrador el sufrimiento es mucho mayor:

En el dentista: Dolor (7/10) x Resistencia (1/10) = Sufrimiento (7/100)
En el secuestro: Dolor (7/10) x Resistencia (10/10) = Sufrimiento (70/100)

La gran pregunta sería ¿por qué nos resistimos? ¿por qué no aceptamos la realidad? En realidad, de todo lo que nos va surgiendo en nuestro día a día, hay sucesos fácilmente aceptables y otros no tanto. Perder un tren o que se nos olvide el cumpleaños de un familiar son sucesos fácilmente aceptables y controlables; quedarnos sin trabajo o suspender una oposición son problemas de dificultad intermedia para su control y aceptación; que nos diagnostiquen una enfermedad incurable o que nos arruinemos económicamente son problemas de difícil control y aceptación. En resumen, si el problema es fácil y tengo poco control, no nos importa mucho. Sin embargo, si el problema es difícil y no tengo ningún control, entonces surge la resistencia.

Resignarnos: no hacemos nada ante el problema, nos negamos cualquier capacidad de control y nos abandonamos a la suerte. Se generan pensamientos del tipo “no hay nada que hacer…” , “qué le vamos a hacer…” Se da a través de la queja, la rumia, hipótesis. Se realizan acciones que en realidad no van a cambiar que la circunstancia ocurra

Confrontar irracionalmente: negamos el problema e intentamos desesperadamente solucionarlo sin valorar si la actuación será efectiva en alguna medida o no. La persona piensa “esto no puede ser…”, ” esto no me puede pasar a mí…”

Aceptamos la realidad: admitimos que el dolor es parte de la vida y dejamos de luchar contra lo que no podemos controlar, actuamos ante el problema sólo en la medida que sea útil. La aceptación parte de entender que las cosas son naturales. Que no hay nada que surja de forma extraña. Incluidos nuestros eventos internos: sensaciones, pensamientos e imágenes. Aunque sea un miedo, una ansiedad, un pensamiento intrusivo. Aceptar que cualquier evento interno está bien, que cualquier pensamiento, sensación y sentimiento está bien. Es tomar la vida que “así son las cosas, como vienen”. La lucha inútil es lo contrario a la aceptación.

Supone entender que las “cosas son así” y que a veces no podemos cambiarlas. La Aceptación no es conformismo. Conlleva activación, orientándonos a lo que nos interesa, a lo que queremos. Tiene que ver con la forma en que se hace. Tiene que ser de manera consciente para que sea Aceptación.
Se hace no porque no quede otra opción, sino que soy yo el que va hacia ello. La Aceptación conlleva encargarnos de las cosas que nos importan. Podemos aceptar la situación y buscar la solución más acorde a nuestra circunstancia. Esto a veces puede ir en contra de otros pensamientos propios y ajenos.
 
Resumiendo, con la aceptación observamos lo que nos pasa sin juzgar, no le ponemos resistencia, pero serenamente elegimos la reacción a lo que nos pasa. En cada momento somos libres de elegir enfadarnos, gritar, llorar, reír. Pero somos conscientes de lo que vamos a hacer es algo que no nos esta causando resistencia y que vamos a cambiar, es como hablaba en el post de la semana pasada, aceptar los desafíos, y ver las oportunidades que nos trae, aceptar el dolor y ver lo que nos trae en vez de sufrir y no buscar culpables de las situaciones.


Con Mindfulness evitamos la reacción automática a los hechos. Y aprendemos a ser conscientes de nuestros actos.
 
¿Qué haces tu para aceptar y no resignarte?

1 comentario en “LA ACEPTACIÓN”

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