Mujer Contenta

CULTIVAR LA CONFIANZA

Sabías que 8 de cada 10 Mujeres con cargos en la empresa, autónomas o empresarias, sienten frustración en sus trabajos, generan estrés y se van a sus casas con una mochila llena de problemas que afectan a sus relaciones y a su salud.

Lidiar con los clientes, la acumulación de trabajo, no poder delegar en tus empleados o subordinados, te absorbe la energía, se agota y te descentra.

¿Te suena verdad?

Se que ya habrás intentado dar con una solución intentando mejorar la comunicación con tus compañeros o empleados, habrás negociado y cedido, quizá les hayas pedido más implicación en muchas ocasiones para poder sentirte más calmada en el trabajo y no sentirte desbordada, pero nada…

 ¿Y qué pasaría si empezamos a confiar en nosotras, en la vida y en lo que hacemos?

Pensamos que no sabemos y pedimos ayuda, nos estresamos, y pedimos ayuda…,  necesitamos re-confirmar algo que ya sabemos o entender el porqué.

Cuando no tenemos certeza de lo que ocurrirá mañana la semana que viene o el año que viene, a veces nos sentimos inseguros y nos falta la confianza: Aprender a meditar o cualquier cosas nueva que viene, despierta este tipo de sentimiento ya que implica aprender a confiar en lo que no conocemos, sin la garantía de cuándo ni cómo serán los resultados.

Confiar tiene que ver con vivir con “fe”, con fiarse de que algo que no sabemos con certeza va a funcionar. Y esto es una habilidad que se puede cultivar. Saber que no saber lo que va a pasar, y sin embargo confiar en que eso que suceda saldrá bien.

A veces me preguntan ¿cómo puedo estar seguro de que el yoga y la meditación me ayudarán con la ansiedad? La pregunta en sí nos da mucha información acerca de las expectativas.
Confiar en que la práctica tendrá sus efectos, aunque no sepa cuáles, ni cuándo, ni en qué medida o grado, es lo que nos ayudará a mejorar nuestro estado de bienestar.

Entrenar la confianza supone aprender a darse a uno mismo, sin cargar con lo anteriormente vivido. De este modo, cuanto más cultivamos la confianza en nosotros mismos, más podremos confiar en nuestras relaciones, en la naturaleza, y en todos los desafíos que vienen en la vida, en nuestra carrera profesional, en el devenir…
 
Cuando sintamos que nos falta esta actitud, es recomendable girar la atención hacia el propio cuerpo y sentir cómo nuestro organismo funciona de forma autónoma sin que nosotros hagamos nada, aprendemos a darnos cuenta de que ya confiamos en nuestro cuerpo.

Sabemos que estamos cultivando la confianza cuando sintonizamos con los compañeros de viaje, de vida, con los otros integrantes del equipo: tenemos presente que cada uno aporta lo que tiene para ofrecer y sentimos que unimos talentos para generar sinergia y complicidad. Podemos delegar puesto que confiamos.

Es muy importante permanecer abiertos y ser receptivos a lo que podamos aprender de otras fuentes, pero, en definitiva, es mi vida la que tengo que vivir, y eso solo puedo hacerlo “yo” en este momento.

Al practicar la atención plena, asumimos la responsabilidad de ser nosotros mismos y de aprender a escuchar nuestro propio ser y a tener confianza en él.

Paradójicamente, cuanto más cultivemos esta confianza, más fácil nos parecerá confiar en otras personas y ver también en ellas su bondad básica.

Jon Kabat-Zinn

No obstante, la confianza nace en nosotros, no tiene que ver con lo de afuera, con lo que ocurre a nuestro alrededor.

Normalmente nos sentimos confiados cuando las cosas salen como nosotros nos esperábamos, y dejamos de confiar y empezamos a dudar cuando el mundo no responde a nuestras expectativas. Pero eso no es confiar, eso es apostar a caballo ganador donde no hay ningún riesgo.

Confiar implica andar con seguridad más allá de la incertidumbre y del miedo que nos acompañe en cada paso que damos, sin saber qué ocurrirá en el momento siguiente.

Y esto es lo que ocurre cuando se medita, no sabemos cuál será el siguiente paso, y sin embargo, si continuamos cultivando cada momento, aparecen los cambios, los resultados. ¿Cuándo? Eso es lo que no se puede predecir, y eso también radica en la gracia de la meditación, en avanzar más allá de la certeza.

Cuando aprendemos a cultivar la confianza en la meditación, en nosotros mismos, esa actitud de confianza se extiende poco a poco a otros ámbitos de la vida. A una forma diferente de afrontar el día a día: en el trabajo, en las relaciones personales, en definitiva, en cada momento de la vida.

Y como si fuera un boomeran, esa forma de estar en el mundo hace que los demás nos perciban también como personas en las que confiar.
 Si quieres sentir esa confianza en ti misma y en los demás contacta conmigo, te mostraré  como puedes conseguirlo, a través de mi programa y de herramientas y consejos que yo misma te daré.

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